La oferta académica de los institutos públicos de Áncash

Muchas carreras no están alineadas a la demanda del mercado laboral

A propósito de una invitación del Instituto Tecnológico de Chacas, para una disertación por su aniversario, conversé con su director, que tenía amplia experiencia dirigiendo diversos institutos en la región Áncash. Asimismo, pude conversar con varios estudiantes. Esto me generó una inquietud por conocer más sobre la oferta de carreras, el currículo, la pertinencia de carreras dictadas respecto al mercado laboral, la población estudiantil y distribución de instituciones en las diversas provincias. Les comparto los principales hallazgos y sugerencias, pensando en hacer más atractiva la oferta educativa.

Áncash cuenta con 25 institutos tecnológicos que albergan a unos 6 mil estudiantes, podemos clasificarlos en tres grupos: (a) los grandes, que son básicamente 2, tienen 9 carreras y un promedio de mil alumnos, con más de 60 docentes, ubicados en las dos ciudades más grandes de la región como Chimbote y Huaraz; (b) los institutos medianos, que ofrecen de 4 a 6 carreras, y tienen entre 180 y 500 estudiantes, y 25 a 30 docentes en promedio; y (c) los pequeños institutos, que ofrecen tres o menos carreras, y cuentan con menos de 180 estudiantes y de 20 docentes.

La carrera más popular es Enfermería Técnica, ya que se dicta en 16 de los 25 institutos, mientras que carreras como Fisioterapia y Rehabilitación, Farmacia Técnica, o Laboratorio Clínico y Anatomía Patológica se dictan solo en un instituto. Una tendencia marcada en los últimos años en Áncash, el Perú y todo el mundo es la mayor esperanza de vida; consecuentemente, hay más población longeva que demanda especialistas en bienestar y salubridad. Servicios como fisioterapia, rehabilitación; técnicos en gerontología, técnicos dentales, en nutrición y estilo de vida para longevos, entre otros, deberían implementarse en lugar de concentrarse solo en Enfermería Técnica, respondiendo así a las nuevas tendencias.

La segunda carrera con mayor cobertura es Producción Agropecuaria, que se dicta en 14 institutos, lo cual parece coherente considerando que la agricultura y la crianza de animales es una de las principales actividades productivas en la región. Por su parte, Industrias de Alimentos y Bebidas se ofrecen en 3 institutos, lo cual también habría que disgregar por más carreras como agroindustrias, que abarca la conservación, empaque y transformación de los productos cosechados. Asimismo, es necesario formar especialistas en riego tecnificado, industria láctea, control de plagas con drones, zootecnia o mantenimiento de maquinaria, entre otros. El proyecto de Chinecas que esta en fase de estudios de pre inversión, incorporara 120 mil hectáreas para la agroexportación con muchas oportunidades para los ancashinos.

La carrera de Arquitectura de Plataformas y la de Servicios de Tecnologías de la Información se imparten en 7 institutos, mientras que Computación e Informática se dicta en tres. Si bien la primera carrera a sido actualizado de acuerdo con el Catálogo Nacional de la Oferta Formativa, este catálogo es de prepandemia, con lo cual hace falta una nueva actualización, la segunda carrera seria generalista y hasta obsoleta. El mercado laboral vinculado a la transformación digital ha evolucionado mucho luego de la pandemia, por lo que habría que adecuarse a los requerimientos del mercado. En tal sentido sería importante transformar estas carreras en otras especializadas como Ciberseguridad, Ciencia de Datos, Computación en la nube, Programación, Desarrollo de software, Diseño web, etc. El Instituto Guzmán Blanco, que tiene la carrera de Administración de Redes y Comunicaciones, que sí es especializada.

Por otra parte, seis institutos ofrecen la carrera técnica de Contabilidad, otras dos ofrecen Asistente Administrativo, e incluso el Instituto Daniel Villar de Caraz ofrece la carrera denominada Secretariado Ejecutivo, una carrera obsoleta. Contabilidad es una carrera con cada vez menor demanda, gracias al reemplazo de esta función por sistemas computacionales. Algunas carreras que harían falta son Marketing, Marketing Digital, Comunicación Digital, Administración de Negocios, y Negocios Internacionales, que ayudan a promocionar la producción en la región, así como apoyar la labor de los emprendedores.

La carrera de Guía Oficial de Turismo solo es dictada por 3 institutos —en Huaraz, Caraz y Chacas— cuando debería tener mayor presencia. La prueba palpable es que, en el Instituto de Chacas, 10 de sus estudiantes provienen de Chavín, y otros de San Luis, Piscobamba o incluso Huaraz. También deberían existir carreras como Administración Turística, Hotelería, o Gastronomía, que solo se imparte en el instituto de San Luis, considerando que la región siempre destacó como destino de turismo de alta montaña, andinismo, trekking a lagunas, etc. Hay nuevas oportunidades en este rubro que esperemos puedan repuntar.

La carrera de Tecnología Pesquera se ofrece en el Instituto Río Santa de Chimbote, y la de Acuicultura y Procesos Pesqueros en el instituto de Huarmey. La carrera de Acuicultura se debería impartir en más provincias, dado el gran potencial de ríos y lagunas en los que se puede desarrollar esta importante actividad.

La carrera de Explotación Minera solo se ofrece en el Instituto de Recuay, mientras que Topografía superficial y Minera se ofrece en Chavín. Al ser una región minera debieran existir más carreras vinculadas a este sector. Dos institutos ofrecen la carrera de Electricidad Industrial, otros dos ofrecen Electrónica Industrial, dos Mecánica Industrial, y dos más Mecatrónica Automotriz. Solo un instituto dicta Química Industrial. Hace falta la formación de técnicos en Metalurgia, y Mantenimiento de Maquinaria, tanto para la minería como para la agroindustria, así como la construcción de carreteras e infraestructura.

En cuanto al proceso de licenciamiento, actualmente solo el Instituto de Educación Superior Tecnológico Público Eleazar Guzmán Barrón, ubicado en Huaraz, ha logrado esta certificación, mientras otros cinco estarían en proceso, entre ellos los institutos de Recuay, Casma, Huarmey y Romero Salazar de Chimbote. Para lograr el licenciamiento, los institutos deben cumplir con las condiciones básicas de calidad, entre ellas gestión institucional y académica, infraestructura y equipamiento adecuados, y personal docente idóneo, que, por lo menos, debe estar contratado un 20% a tiempo completo. Al final del proceso, aquellos institutos que no lograsen licenciarse serán adscritos como filiales de alguno de los institutos licenciados.

Analizando la ratio del número de docentes vs. estudiantes, encontramos que existe un docente por cada 10 estudiantes en promedio. En el caso de los institutos grandes y medianos, el promedio es de un docente por cada 12 alumnos, mientras que en los institutos más pequeños puede bajar a 7 estudiantes por docente; en los institutos de Ocros o Pallasca puede ser de un docente por 5 o menos estudiantes. Habría que buscar mayor eficiencia. En la educación privada, en promedio, por cada docente son más de 20 estudiantes, es decir el doble o incluso más.

Varios institutos no tienen página web, muchos que sí lo tienen, no cuentan con información relevante o actualizada para informar sobre los programas formativos, malla curricular, requisitos, modalidades de estudios, equipamiento, plana docente, fechas de admisión, oportunidades laborales, etc. etc. es decir, su sistema de promoción es absolutamente débil, lo que a la postre logra pocos postulantes y consecuentemente pocos estudiantes.

La malla curricular también debe ser evaluada y actualizada permanentemente; por ejemplo, en la carrera de Turismo en Chacas debería incluirse el curso sobre Turismo Religioso, y en general se deben incluir cursos que fomenten el emprendimiento, las finanzas y competencias digitales básicas. Otro dato interesante es que muchos de los estudiantes cuentan con experiencia en la carrera que están cursando, es decir, son estudiantes que ejercen su profesión o están empezando con algún emprendimiento en el rubro. Particularmente en el Instituto de Chacas el 70% de los alumnos trabaja y el promedio de edad esta entre los 25 y 30 años, lo que muestra retos y ventajas para una enseñanza con enfoque practico de aplicabilidad inmediata, acelera el crecimiento laboral y rápido retorno de inversión.

En resumen, hace falta revisar las carreras que se dictan de acuerdo con lo que el mercado laboral de Áncash requiere. Diversificar las carreras de Enfermería y Producción Agropecuaria en otras especialidades, incrementar carreras vinculadas a la minería, turismo, construcción, hotelería y gastronomía, así como incluir nuevas carreras específicas vinculadas a la tecnología, y crear carreras como marketing, marketing digital y diseño, modelería y fundición, técnico civil, en lugar de secretariado. También se deben incluir cursos que fomenten el emprendimiento y competencias digitales en todas las carreras.

Finalmente, para el Minedu la educación superior técnica, pedagógica, y los Cetpros son el patito feo, ya que casi todos sus esfuerzos están concentrados en la educación básica, lo ideal sería que exista un viceministerio como lo propuso algún ex ministro. Sin embargo, el Gobierno Regional de Ancash que cuenta con el 10% del Canon minero para financiar los institutos, debería acelerar el licenciamiento de sus institutos, con modernos locales, bien equipados, buenos docentes y carreras de alta demanda, para los estudiantes que culminan la secundaria. La libertad cuenta con ocho institutos licenciados en tanto Ayacucho con siete.

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