La diferenciada educación pública

Una alternativa a la oferta privada

La educación pública no es igual ni uniforme a nivel nacional. La diferencia entre la que se imparte en las escuelas rurales y las escuelas de las ciudades es notoria. Están también los COAR, cuyo presupuesto por alumnos es mucho mayor que el resto; los colegios emblemáticos con jornada ampliada, y los de gestión pastoral. No obstante, la educación pública ha mostrado un avance que la ha situado como competencia para cierto grupo de colegios privados.

Teóricamente, la educación pública es igual para todos los alumnos en todo el Perú; sin embargo, tenemos sustanciales diferencias educativas en varios aspectos. El primero que salta a la vista es la diferencia entre la educación que se imparte en escuelas de las ciudades y la escuela rural. Y es que por lo general las condiciones de la escuela rural son bastante precarias en infraestructura, sin conexión a internet y con profesores que difícilmente permanecen todo lo que debieran en el centro educativo, por las condiciones de las comunidades y la dificultad de acceso. Además, los docentes con mejores puntajes en las evaluaciones de selección eligen trabajar en los colegios más céntricos de las principales ciudades, donde las vacantes son muy disputadas.

Esta diferencia no es la única, ya que existen los colegios de alto rendimiento (COAR), los de jornada laboral extendida, los de gestión privada —como Fe y Alegría o Coprodeli— y el resto. Los COAR están distribuidos por uno en cada región; el presupuesto asignado por estudiante en estos colegios es cercano a los mil dólares por cada uno; cuentan con alojamiento, alimentación, infraestructura adecuada, áreas de recreación y deportivas. Los profesores tienen posgrados y ganan en promedio S/ 6 mil. Por las tardes, los alumnos tienen talleres, seminarios y conversatorios, les enseñan idiomas y cuentan con Bachillerato Internacional, es decir, están al nivel de los mejores colegios privados del país. Claro que los alumnos son seleccionados mediante una evaluación donde ingresan los que logran los mejores puntajes. La mayoría de ellos obtendrá becas para continuar estudios en la universidad; existen becas de Pronabec, el BCP o de las mismas universidades, entre otras.

En un segundo nivel están los colegios emblemáticos con jornada ampliada. Estos tienen una infraestructura privilegiada, y todos los servicios adecuados, incluyendo acceso a internet. Dentro de la jornada ampliada, cuentan con clases adicionales de idiomas, matemáticas y educación para el trabajo; también los mejores docentes de la carrera magisterial, quienes eligen trabajar en dichas instituciones por la comodidad y facilidades que la institución brinda. Un tercer grupo son los colegios Fe y Alegría o Coprodeli; estos colegios ofrecen un buen servicio gracias a la selección del equipo docente por parte del director y la mística en trabajo que le imprimen con una serie de actividades como pastoral, soporte y contención psicológica y de tutoría, además de contar con docentes voluntarios, incluso extranjeros en áreas como idiomas o música. Finalmente, se encuentran el resto de los otros colegios, que dependiendo del compromiso de los padres de familia, gobierno regional o local pueden tener condiciones buenas, regulares o malas.

Estas son las razones por la que los padres de familia pugnan por una vacante en determinados colegios, incluso haciendo colas desde días antes del proceso de inscripciones. Pero, además, en términos generales, es claro que la educación pública viene mejorando en los últimos años y los padres de familia así lo han comprendido, de modo tal que también se da una migración de estudiantes de colegios privados hacia los colegios públicos, tanto por la percepción de la mejora como por problemas económicos que pueden presentar las familias, que no solo se  limitan a las pensiones, sino también el beneficio que sus hijos recibirán en cuanto a libros, útiles e incluso alimentación.    

Una muestra objetiva de las mejores condiciones de la educación pública también se ve reflejada en una mayor inversión en el sector, que durante muchos años no llegaba al 3% del PBI. Sin embargo, en los últimos tres años cuenta con un presupuesto superior al 4%, que no es suficiente pero que va en el sentido correcto. Tal mejora se ve plasmada en los resultados de la prueba PISA, que es tratada en otro artículo a detalle.

En cuanto a la Evaluación Censal de Estudiantes (ECE 2018), si bien estos resultados muestran un retroceso, en realidad lo que señalan objetivamente es que las cifras se han sincerado. En las mediciones anteriores se vieron mejores resultados, pero estos estaban distorsionados por el incentivo económico que se daba a los docentes, y una vez que este se dejó sin efecto se volvió a la realidad en la evaluación a estudiantes de segundo de primaria. Solo el 14.7% de estudiantes en promedio resuelve un problema de matemáticas muy similar a los estudiantes de la escuela privada, mientras que un 33% comprende lo que lee, bastante menor que el 49% de la escuela privada.

Los mejores resultados se obtienen en las regiones de Tacna, Moquegua y Arequipa, donde el 32%, 31% y 26%, respectivamente, desarrollan un problema de matemáticas, mostrando resultados que son el doble de la media nacional. La clave del éxito es la combinación de recursos económicos que los gobernadores asignan desde hace varios años, una buena gestión educativa, adecuado sistema de capacitación a sus docentes y compromiso de los padres de familia, además de que hay pocos centros rurales.

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