Colegios privados en hora complicada

Aumento de pensiones vs. morosidad

Más de la mitad de la educación privada en el Perú se concentra en Lima, un mercado maduro donde cada vez es más difícil el ingreso de nuevos colegios; además, tienen mayor regulación y se les exigen más servicios, incurriendo en nuevos costos de operación, que resulta complicado trasladar al aumento de pensiones, más aún cuando la morosidad es alta. No obstante, los colegios pertenecientes a los consorcios educativos han podido enfrentar mejor esta coyuntura al punto que tienen un horizonte promisorio de expansión, en desmedro de los colegios de bajas pensiones, que compiten con la educación pública.

 

La educación privada en el Perú desde el año 2000 pasó de 17% a 30%. Hoy, en Lima representa el 51%. Los primeros años fueron de gran competencia entre los colegios que ingresaban al mercado y los tradicionales, que trataban de adecuarse al nuevo escenario. Los años siguientes, con una economía creciente y una clase media en expansión, los colegios aumentaron vertiginosamente; entre el 2012 y el 2013 se llegó al pico de hasta siete postulantes por vacante. Posteriormente, la demanda decreció, y gracias a la disposición de eliminar los exámenes de evaluación la oferta se sinceró. Además, debido al incremento de costos de los terrenos y la construcción, ya no era tan fácil crear nuevos colegios, por lo que los existentes empezaron a ampliar su infraestructura para así poder recibir más estudiantes.

Este enorme crecimiento tuvo dos tramos. Un primer momento estuvo marcado por la creación de varios colegios, y por el incremento de pensiones y cuotas de ingreso que el mercado estaba dispuesto a asumir sin problemas. Luego, un segundo momento se dio desde el año 2014, en que los colegios optaron por aumentar las vacantes en lugar de realizar incrementos de acuerdo con la lectura del mercado. En los últimos años, tales aumentos han sido menores, aunque más sensibles para los padres de familia, pues la economía ha crecido moderadamente y los sueldos están estancados, aunados a una serie de controles y nuevas regulaciones del Indeci, los ministerios de Trabajo y de Justicia, Indecopi, las municipalidades, etc. Hay que señalar que las instituciones educativas ocupan el segundo lugar en quejas, por lo que Indeci está siempre vigilante y permanentemente solicitando informes y descargos de parte de los colegios. Los colegios, para cumplir, responder o incluso defenderse deben incurrir en sobrecostos, como la contratación de abogados o un estudio de abogados, además de reforzar sus áreas de gestión, cobranza, tutoría y comunicación.

La alta morosidad es otro de los serios problemas que enfrentan. Según nuestros estudios, tres de cada 10 colegios registra una morosidad superior al 20%. En términos financieros, esto tiene dos consecuencias. Por un lado, se ven obligados a reforzar su sistema de cobranza, tramitar denuncias ante Infocorp y, eventualmente, judicializarlas. Por otro lado, ante la falta de fondos para cumplir con el pago a su planilla de docente, trabajadores y proveedores, deben recurrir a préstamos bancarios. Obviamente, realizar estas gestiones y pagar intereses son costos no previstos dentro del servicio educativo; lo más complejo del tema es que son cada vez más difíciles de trasladar a las pensiones.

Finalmente, en los últimos días el Gobierno ha aprobado el Decreto de Urgencia N° 02-2020, mediante el cual autoriza a que el Ministerio de Educación verifique las condiciones básicas de calidad de los colegios públicos y privados. A consecuencia de ello, 264 colegios informales se encuentran en proceso de clausura, lo cual es positivo. Este decreto de urgencia también establece que en el caso de que un padre de familia traslade o retire a su hijo voluntariamente de un colegio privado, la institución de origen debe devolver la cuota de ingreso de manera proporcional al tiempo de permanencia; una medida que ha generado debate por sus implicancias.

Para Enzo Defilippi, profesor de Pacifico Business School, esta regulación es pro competencia y materializará la libre movilidad de los estudiantes, evitando que se conviertan en clientes cautivos. Sin embargo, Fernando Cáceres, analista de políticas públicas, opina que el simple hecho de que un padre de familia se sienta aliviado por la posibilidad de trasladar a su hijo de colegio, no es suficiente razón para haber aprobado la norma, porque no se está considerando el otro lado de la moneda y su implicancia en la estabilidad de las instituciones.

Añade que ahora mismo los colegios se encuentran afectados por una regulación absurda que permite a los padres —sin tener siquiera problemas económicos—  no pagar las pensiones, perjudicando a otros padres de familia, niños, docentes y dueños. Lo más grave es que sin haber sido corregido, este decreto de urgencia suma otra medida que impacta desproporcionadamente en las finanzas del colegio, lo que incrementa sus costos financieros.

Las consideraciones señaladas muestran que las instituciones educativas privadas no atraviesan un buen momento, pues se enfrentan a una mayor presión regulatoria, un mercado competitivo con riesgo a la saturación,  aumento de costos, y reducido espacio para incremento de pensiones. Un reflejo de esta situación es que en los tres últimos años prácticamente no se han creado colegios nuevos en los segmentos A y B.

Segmentos emergentes

En este mercado la dinámica es diferente. Al inicio de la década del 2000 hubo una explosión de creación de nuevos colegios en cada barrio. Por el camino, en años siguientes, algunos se consolidaron y crecieron ampliando su infraestructura y construyendo nuevos locales. Ingresan los colegios pertenecientes a los consorcios educativos como Trilce y Pamer; luego, Saco Oliveros. Todos ellos empiezan a crecer y a profesionalizarse, al punto que para el 2010 ya se habían consolidado. Aparecen entonces Innova Schools y Futura Schools, desde el sur del país.

Inicialmente, estos colegios ocuparon un espacio desatendido, lo que les permitió crecer. En un segundo momento, con el ingreso de nuevos locales, crecieron a costa de otros planteles, lo que permitió decantar el mercado y  captar alumnos de otras instituciones gracias a una mejor propuesta educativa, enseñanza bilingüe y una infraestructura adecuada. A estas alturas, son los únicos colegios que están creciendo con nuevas sedes y, probablemente, aún haya espacio para que sigan expandiéndose. Cabe resaltar que la propuesta de estas instituciones en las ciudades fuera de Lima empieza a lograr un posicionamiento distinto, ya que compiten con colegios top y continúan creciendo aceleradamente.

Actualmente, el colegio con más estudiantes es Innova Schools, que tiene 43 mil alumnos distribuidos en 54 locales y planea contar el 2023 con 90 mil estudiantes en 90 locales. Le siguen el colegio Saco Oliveros (33 mil en 49 locales: 44 en Lima y 5 en provincias), Trilce (24 mil estudiantes en 24 colegios: 18 en Lima y 6 en provincias; además de 7 academias preuniversitarias),  Pamer (13 mil en 26 locales: 14 propios y 12 franquiciados; además de 11 academias preuniversitarias con 6 mil a 7 mil estudiantes), y Prolog (la mayoría en Lima Sur, y en Chincha con 6 mil estudiantes en 15 locales).

El común denominador de estos centros educativos es que tienen buena calidad y son exigentes, tal como lo prueban los resultados obtenidos en las evaluaciones censales aplicadas por el Ministerio de Educación, con notas sobresalientes en comprensión lectora y resolución de problemas matemáticos. Los colegios Innova Schools y Futura Schools se caracterizan por ser bilingües, mientras Saco Oliveros y Prolog clasifican a sus estudiantes más talentosos en matemáticas y ciencias, por lo que les desarrollan un programa especial para potenciarlos con un equipo de docentes especializados. Gracias a ello han ganado numerosos concursos a nivel mundial.

En el caso de los colegios con pensiones menores a S/ 400, que son la mayoría, el problema es complejo; muchos de ellos, sobre todo los más baratos y precarios, compiten directamente con la escuela pública, por lo que pueden perder alumnos en cualquier momento ante problemas económicos y familiares; además, las escuelas públicas brindan mayores facilidades como la entrega de libros, útiles y refrigerios. Otro grupo de familias cuya economía ha mejorado, no dudará en trasladar a los más pequeños a otro colegio de calidad superior, como los colegios de los consorcios. También hay que reconocer que en este grupo existen colegios parroquiales y otros que trabajan bajo la mística de sus propietarios, que son al mismo tiempo profesores preocupados y sacan adelante a sus instituciones, al punto que colocan a sus estudiantes en universidades de prestigio.

Incremento de pensiones

En el 2020, el incremento de pensiones ha sido menor al de años anteriores, con un promedio de 4.8%, de un total de 75% de colegios que las aumentaron. Sin embargo, hay que definir dos grupos bien marcados en este incremento. Por un lado, los colegios de los sectores alto y medio, concentrados en distritos como Surco, La Molina, San Borja, Chorrillos, Barranco, San Isidro y Miraflores; así como en el Callao, Chosica y Lima Sur, donde el incremento se ha dado en 4% en promedio, en menos del 70% de colegios. Mientras que en los colegios de Lima Norte, Santa Anita, Ate, Rímac, La Victoria, San Luis y Lima el alza de las pensiones ha sido en promedio de 6%, de un total de 80% de centros que la han aplicado.

En cuanto a las cuotas de ingreso, estas prácticamente no se han movido, ya que menos del 10% fijó un aumento, que no excedió también en 10%. Un dato interesante es que muchos colegios presentan pensiones diferenciadas o un rango de pensiones para cada uno de sus niveles o para determinados casos especiales; incluso, en algunos colegios, dentro de esos rangos, se percibe una rebaja de pensiones.

En el cuadro adjunto se observa el histórico de  incremento de pensiones año a año. En los últimos tres años es notorio el descenso en términos de porcentaje. Más aún, al tratarse de promedios se esconde un aumento cada vez menor en colegios de mayor costo; mientras que los colegios de los sectores medio-bajo han tenido mayores incrementos para afrontar el mayor costo del servicio, incluyendo el aumento de sueldos en los docentes de la escuela pública, que siempre impacta.

 

 

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