Debate: El costo de la educación en el Perú

La alta demanda por servicio educativo ha generado un nicho de oportunidades para aquellos que desean una inversión rentable y sostenible. Un colegio o una universidad son ahora negocios, que, según el crecimiento del mercado, les permite posicionarse en distintos segmentos socioeconómicos brindando servicios diferenciados, con pensiones diversas de acuerdo con su propia estrategia. ¿Las pensiones universitarias deben ser mayores que las pensiones escolares?

Así, por ejemplo, en una nota aparecida en la web del diario Gestión (11.1.2013), el director general de Centrum Católica, Fernando D’Alessio, asevera que en los colegios privados prevalece el lucro antes que la educación. Reclamó, asimismo, la necesidad de que el Gobierno enfoque sus reformas de manera integral, y no solo a nivel de los colegios públicos.

Según dijo, muchos colegios privados están descuidando el gran objetivo, que es la formación integral de las personas, por el simple hecho de lucrar con las mensualidades. Días antes, el diario Gestión había dado a conocer que el 72% de los centros educativos privados ha subido sus pensiones para el año escolar 2013, mientras que en el 2012 los colegios con aumentos concentraron el 45% del total.
Por ello, ante este aumento indiscriminado, sin una justificación aparente, sostiene que “se está perdiendo el gran objetivo y eso tiene que ser mirado por el Ministerio de Educación”.

Llama la atención que el director de una de las principales escuelas de negocio del Perú y entre las más caras del país, califique de este modo generalizado a los colegios privados incluso pidiendo la intervención del Ministerio de Educación, cuando sabemos que tanto la educación básica como la superior y de posgrados se rige por la libre competencia de mercado. El reconocido educador León Trahtemberg consultado al respecto, manifestó que le dio tristeza leer esa nota, “seguramente piensa que sus programas son los más baratos del Perú y que no dejan ningún margen, deberían mirarse el ombligo primero”, sentenció.

¿Sentido común?
Por otra parte, el experto en temas educacionales, León Trahtemberg, llama la atención –en un artículo aparecido en su web esta semana– sobre la lógica del mercado educacional según la cual la educación inicial debe costar menos que el colegio, y este menos que la universidad. Para el especialista, lo sensato sería al revés, toda vez que, dice, los principales costos que tiene el servicio educativo (muchas veces encima del 70% del total) son las remuneraciones, y estas deben ser iguales en todos los casos, es decir, independientemente del nivel en el que se desempeñe el docente. Pero hace la siguiente atingencia: la proporción del número de alumnos por profesor es menor en inicial que en primaria, secundaria y superior (en ese orden), por lo que el costo por alumno de inicial debería ser mayor que el escolar o universitario, respectivamente.

Además, Trahtemberg observa que en inicial, primaria y secundaria hay más horas de clases a la semana, apoyo de psicólogos y uso de juegos y material didáctico que no hay en la universidad.

La infraestructura tampoco debe ser un elemento diferenciador “ya que el prorrateo por alumno hace que un colegio de mil alumnos en un terreno e infraestructura 20 veces más chico que el de una universidad de 20,000 alumnos, resulten ser parejos”.

En cuanto a que la investigación que se realiza en las universidades podría ser el diferencial, refiere que el 95% de universidades no la toma en cuenta, de modo que tampoco es una justificación. En todo caso, sí es un elemento que encarece la oferta el hecho de que, en las universidades, haya que pagar altos sueldos de decanos, rectores, etc.

Cabe recordar que León Trahtemberg siempre ha estado a favor de otorgar una remuneración digna a los maestros, la cual no debe diferenciarse del sueldo de un catedrático, por la importancia de la labor formativa que cumplen en la juventud.

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